
Vivir haciendo malabares es una gran habilidad.
Hasta que te desgasta.
¿Y si me equivoqué de carrera?
¿Y si corto mi relación y después me arrepiento?
¿Y si a los 30 sigo igual que ahora?
¿Y si empeoro?

Tu hijo/a no “se porta mal”.
Está pidiendo ayuda.
En psicoterapia vemos herramientas para que pueda gestionar sus emociones,
identificar como se siente…
y vos recuperes la calma en casa.
Acompaño a tu hijo/a a entender sus emociones y a vos sobre cómo ayudarlo
La escena se repite: mochila tirada, los deberes a medias, los “no quiero”, lágrimas entre medio y los gritos de siempre.
Probás hablar, probás calmar, probás poner límites…
y a veces nada funciona.
Lo ves triste, enojado/a o ansioso/a. Te preocupa.
Te preguntas si “es normal para su edad” o si simplemente “ya va a pasar”.
Y la verdad es que a veces no tiene que ver con la edad ni el momento, sino que necesita ayuda.
Además de la tuya.
Para él, muchos “berrinches”, miedos o enojos son emociones que todavía no tienen palabras.
No es un capricho: es su forma de pedir ayuda.

Sentís que algo no está bien, pero no sabés por dónde empezar.
Y cuanto más lo pensás, peor te sentís.
Te comparás con los demás, te parece que todos avanzan menos vos.
Y si, te entiendo. Es difícil rendir en la facultad o en el trabajo cuando tenés una presión en el pecho desde hace semanas.
Pero dejame decirte algo...

¿Qué hacemos en psicoterapia infantil?
Creo un espacio seguro y profesional donde tu hijo/a puede jugar y hablar para entender lo que siente.
A través de psicoterapia cognitivo-conductual
(y recursos adaptados a su edad), trabajamos su mundo interno para que pueda:
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Poner en palabras lo que antes era solo enojo, tristeza o “no sé”, utilizando el juego como canal de expresión.
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Ayudarlo/a a transitar situaciones o emociones que le resulta difícil.
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Regularse: bajar la intensidad, reconocer señales, recuperar la calma.
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Ganar herramientas internas para que se lleve a la escuela, a casa y que las pueda poner a prueba con sus vínculos.
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Fortalecer su autoestima y su sensación de seguridad.
Para esto, se acuerdan objetivos junto a la familia brindando orientación según la situación.
Este espacio es para tu hijo/a si sentís que algo de esto le pasa:
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Baja tolerancia a la frustración, desborde o enojo que cuesta calmar.
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Miedos intensos o preocupaciones que se mantienen en el tiempo.
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Tristeza persistente, irritabilidad, falta de interés por el juego o vincularse con otros.
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Dificultad para aceptar límites o normas.
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Aislamiento, “no quiere jugar con nadie / no se siente aceptado”.
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Retrocesos en el desarrollo (chuparse el dedo, hacerse pis, etc.).
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Cambios familiares (separación, mudanza, duelo) que lo afectaron.
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Cambios en su comportamiento o baja autoestima. La maestra dice “lo veo distinto”, y vos también.
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Dificultades en su relacionamiento.
Más que portarse ‘bien’, tu hijo/a necesita herramientas para crecer, aprender y sentirse acompañado

¿Por qué conmigo?
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Formación específica en infancia y trabajo real con niños/as y familias.
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Enfoque basado en evidencia (Cognitivo-Conductual) adaptado a su edad: juego, vínculo y técnicas concretas.
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Cerca de los colegios de Punta Carretas (fácil acceso; mientras dura la sesión podés hacer mandados, trabajar con la compu en la sala de espera o tomar un cafecito cerca).
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Comunicación clara con la familia y con el colegio, cuando hace falta.
¿Cómo empezamos?
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Me escribís por WhatsApp. Te hago unas preguntas rápidas y coordinamos.
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Entrevista con la familia. Acordamos objetivos concretos.
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Sesiones con tu hijo/a (50 min, 1 vez por semana).
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Seguimiento y orientación para acompañar a la familia.
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Si es necesario, coordinamos con el colegio para alinear miradas (o con otros profesionales tratantes)
Cada proceso es distinto y no hay “soluciones mágicas”.
Creo en el proceso de cada niño/a, herramientas y
cambios sostenibles en el tiempo.

Preguntas que suelen hacerme:
“¿Y si es solo una etapa?”
Si está pasando mal y afecta su día a día, esperar no ayuda. Intervenir temprano evita que ese malestar se intensifique.
“¿Cuánto tiempo lleva?”
Depende del caso. No es posible determinar un tiempo exacto, cada niño tranista de diferente manera lo que le sucede, al igual que nos pasa a los adultos. Lo importante: ver avances y trabajar con objetivos claros.
“¿Y si en casa nos cuesta?”
Te acompaño con pautas según lasituación. Vamos a ver juntos estrategias que puede ayudar a la familia y a tu hijo/a.